Camino de Santiago

Retomamos el camino

Por circunstancias personales mi camino lo retomare en breve,no me olvide de vosotros,espero que sigáis mis etapas

Camino de Santiago, Episodio 3 : ESTELLA – NAVARRETE

Empieza la música a despertarme, la del móvil, “Jueves” es el título, de La Oreja de Van Gogh. La verdad es que nunca la termino de escuchar, porque me levanto con mucha ilusión de seguir adelante. Estaba hecha polvo, me dolía todo, y eso que hice un poco de trampa, me tomé a la noche una aspirina. Desayuné como una campeona, mientras Lola me esperaba fuera, ella sin trampas claro. Pero esta es la única trampa que hice os lo puedo asegurar, por que el camino para mí h a sido como mi vida, siempre por etapas.
Me despedí de todos. De esa parejita de Sabadell: ella era encantadora, me recordaba a una chica de Donostia, clienta de mi negocio, Enara, por su serenidad y su físico. Preparé a Lola, ya que con la noche tan estrellada que hizo estaba helada.
Salimos de Estella.  Me acordaba cuando Javitxu estaba en la mili, yo con mi pequeñaja en mis entrañas, esa morenaza tan bonita… bueno, corramos un tupido velo que me pongo triste. Sigo por las calles de Estella hasta llegar a la fuente del vino, le pego un gran trago pero no conviene abusar del generoso presente pues todavía quedan muchos kilómetros de etapa. Subí un camino pedregoso y cortado por varias cancelas de ganado. Subía camino arriba siguiendo las flechas del buen camino.

A mi derecha la Sierra de Urbasa, más recuerdos, DIOS. Hacía una mañana fresquita, tenía los isquiones doloridos, pero en el camino solo pedía que me diera fuerzas. Por otro lado, el teléfono móvil. La verdad que a veces me preguntaba para qué había llevado el móvil, pocas llamadas recibía; que conste que a mi amatxo y mis hermanas no les comuniqué que me iba, pues seguro que me intentarían convencer para que no lo hiciese, o mejor dicho, para que lo hiciera más meditado, pero tenía que ser como yo quería. La familia de siempre me decía ¿Que vas a dónde? ¿Tú sola? Pues sí, con un par, yo sola con Lola. Muchas veces en mi vida estuve más sola que en el camino. Eso sí, lo que me dijeron me dio más fuerza, mucho más.

En Estella, por caminos a los arcos llamé a la ama, le dije que estaba sola haciendo el Camino de Santiago. Ella ni se lo creía, “bueno hija, si es lo que tu quieres, pues vale“. Hice una promesa. Lo que digo lo hago. Con lágrimas me despedí, segurísimo que ella también. TE QUIERO AMA.

Caminos de piedras. A veces me bajaba de Lola, pues la pobre quería que llegara sana y salva a Santiago, pero conmigo claro….
Nos paramos en una ermita las dos y me puse a comer unos frutos secos y algo de fruta. Serían las doce o así del mediodía, ya ni calculaba la hora, vivía el ahora y nada más.

Seguí el camino. Me encontré una cuadrilla de franceses, les debíamos de dar mucha pena, pues me ayudaron a mí y a Lola a subir, alucinaban de cómo íbamos las dos. Gente muy maja, el camino tiene algo que te da fuerza o igual eres tú, pero el camino esta ahí, sólo tienes que ser tú mismo, y él te da todas las respuestas a todas las preguntas que tú le hagas.

El itinerario discurre por amplios espacios y buenos caminos de la tierra hasta los Arcos, sale de la población junto al cementerio (que siempre fui miedosa y ahora no tengo miedos de nada) llegando a Sansol por una excelente pista agrícola.
Sansol pequeño y tranquilo a un par de km, de Torres del Río hasta Viana, por caminos de cepas, uvas y endrinas, me caí un montón de veces de lo cansada que estoy, aparte de que creo que Lola ya no podía conmigo. Nos tumbamos, empiezo a comer uvas, endrinas y acordándome de cosas, se me caían las lagrimas, me miro las manos y pensé como tendré la cara, pero da igual, ¿a que hemos venido? AL CAMINO…
Hacía un sol de muerte, atizaba que no veas, madre mía, me pasaron un montón de peregrinos y uno me dijo que por delante no podremos seguir, que era pedregoso, a Lola y a mí nos daba lo mismo, pues yo ya tenía ampollas como un peregrino, no como un bicigrino en el pompis. Seguimos como unos 10 km siguientes hasta Viana, una entretenida montaña de pequeños toboganes de senderos muy técnicos con subidas duras y descensos trialeros. Estos tramos son también difíciles para los caminantes y suelen producirse aglomeraciones; no quiero ni pensar como estará este año Xacobeo. Aquí es importante que por encima de todo se imponga el respeto entre unos y otros, el hermanamiento como compañeros del mismo destino y sentido común.
Logroño está muy cerca, llegué al pantano de las cañas y ví una parejita, la verdad que desde la quietud observo más y hay parejitas que me alucinan, el amor y cariño que desprenden entre sí. Les pedí que me sacasen una foto, como fueron interrumpidos se reían, pero yo tan salsera como siempre. Me preguntaron que de dónde venía, de Roncesvalles, y si el camino me lo permitía llegaría Santiago, con un poco de suerte, a no ser que tuviera una llamada urgente…
Llequé a Logroño. En las ciudades la verdad que cuesta encontrar las flechas. Logroño me pareció una ciudad que estuviera bien marcada. Llegué a un parque en el centro, ya no podía más serían las cuatro de la tarde. Me encontré un aficionado ciclista y le pregunté para ir a Nájera. Me quedaba lejos y él mismo me acompañó por las pistas de tierra y piedras, comentándome que mejor sería que llegara a Navarrete, mientras hablábamos de nuestras familias y vida en general, se entretenía con todo lo que veíamos por el camino, a veces hablaba con el pensamiento con Lola, ¿Qué querrá este?
Mientras por el camino, me llamó Javi; le comenté que seguía hasta Navarrete con un ciclista, no sé qué pensó, pero le noté raro. Me colgó casi. Seguí con este Indurain, de todo menos eso; se paraba a coger peras, manzanas, hasta que le dije “bueno, que Lola y yo estamos cansadas, y lo que queremos es descansar”. Miró cómo seguimos, qué cara puso, era de foto, me moría de la risa. No, si lo que no me pase a mí….
Llegamos a Navarrete. Allí estaba el albergue, nos despedimos, despedimos con la palabra “buen camino”, y “muchas gracias por todo”. Estaba hecha polvo; me dieron cama y bajé a descongestionar a Lola, que mañana teníamos que seguir el camino.
Después de haber limpiado la ropa, bajé a cenar. Una llamada, fría sin importancia por parte de él. Pregunté por la peque Lorena, esa adolescente SOS, charlé con ella y con mucha tristeza me despedí. Subí al albergue, seguí llorando, no os lo podéis ni imaginar lo duras que eran para mí las noches, echa polvo intentando descansar, mi cabeza parecía una lavadora. Os puedo asegurar que pocas veces sabía los km que hacía, pues iba como iba. Sé que él no lo estaba pasando bien, pero yo quería hacer el camino, sentirme libre y en soledad con Lola, pensar en mi vida. Nunca imaginé que pudiera hacer esto, no estaba en mis planes, sigo pensando que siempre hay un porqué.

Os la dedico… LO PROHIBIDO
Queda prohibido no buscar felicidad
No vivir con una actitud positiva
No pensar que podemos ser mejores
No sentir que sin ti este mundo no seria igual
No luchar por lo que quieres
BUEN CAMINO

P.D.: espero que me sigáis en mi próxima etapa. Lo siento, mi camino fue así; espero no agobiaros, como podéis comprobar hay poco tecnicismo.